3. Estrategia sectorial para mujeres rurales en el agro 53 Las disparidades se extienden al acceso a crédito (5 puntos porcentuales), maquinaria propia (11 puntos porcentuales), seguros (2,7 puntos porcentuales) y tecnología (2 puntos porcentuales), lo que configura una desventaja competitiva sistémica. Sin embargo, hitos como el aumento al 51% del total de bonificaciones de riego de la CNR y la mayor presencia femenina en el acceso a asistencia técnica vía INDAP (9 puntos porcentuales por sobre los hombres), demuestran que la intervención sectorial dirigida es efectiva para corregir estas asimetrías (CNR, 2024; Pimentel y Yáñez, 2025). En el ámbito laboral, la participación femenina en el sector se ha estancado bajo el 27% en los últimos siete años, situándose actualmente en un 20,5% (ODEPA, 2025). Esta exclusión se agrava por una baja participación gremial y sindical, que en territorios rurales es hasta un 60% inferior a la de los hombres, limitando la incidencia de las mujeres en las cadenas de valor (RIMISP, 2020). Mejorar la integración y autonomía económica de las mujeres para la mejora de su calidad de vida, de sus familias y territorios, a través del acceso a la propiedad de activos productivos (tierra, agua, equipamiento, tecnología) y de financiamiento, ingresos autónomos, empleo decente, asistencia técnica, extensión rural10 y comercialización pertinentes, así como espacios de toma de decisiones del sector silvoagropecuario. Este compromiso implica fortalecer la asociatividad gremial para el encadenamiento productivo, transformando la autonomía económica en el motor de una ruralidad más estable, justa y resiliente. Horizonte Estratégico 2035 10 Si bien las capacidades de emprendimiento son fundamentales para la autonomía económica de mujeres rurales en el agro, estas se desarrollan en el Eje de Formación y Educación para la Equidad.
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