3. Estrategia sectorial para mujeres rurales en el agro 47 En la gestión predial, las mujeres suelen liderar una pequeña producción diversificada que, aunque limitada por el acceso a recursos, constituye una ventaja estratégica para minimizar riesgos económicos y desarrollar prácticas sostenibles compatibles con las demandas de cuidado (Pimentel y Yáñez, 2025). Por otra parte, su inserción laboral se caracteriza por la precariedad: enfrentan salarios inferiores, mayor informalidad y barreras para acceder a los eslabones de mayor valor agregado debido a normas sociales de género y sobrecarga de roles de cuidado (FAO, 2025a; CEPAL, 2023b; OIT, 2019). La participación femenina en la producción de alimentos contrasta además con la prevalencia de la inseguridad alimentaria entre éstas. Los hogares encabezados por mujeres, padecen más inseguridad alimentaria que los hogares con jefatura masculina (FAO, 2025a; FAO, FIDA, OPS, PMA y UNICEF, 2024; Silva et al., 2023). Según datos de CASEN 2024, la carencia de alimentos en hogares rurales con jefatura femenina alcanza el 16,2%, casi cuatro puntos porcentuales por sobre los hogares rurales con jefatura masculina. Esta limitada dotación de activos8 se asocia a su vulnerabilidad ante crisis sociosanitarias o desastres socionaturales (Berdegué et al., 2024). La falta de control sobre recursos estratégicos genera una paradoja sistémica: quienes sostienen la alimentación, la resiliencia económica y la vida cotidiana en los territorios son, simultáneamente, quienes enfrentan los mayores riesgos a la exclusión e inestabilidad de los sistemas agroalimentarios. Superar este escenario exige un fortalecimiento socioeconómico y político de las mujeres rurales en el agro, respaldado por datos desagregados, reformas legislativas y de políticas públicas que resguarden un acceso equitativo a los medios de vida (FAO, 2024a; MGAP, 2025). 8 La brecha de género en activos productivos, se aborda en las acciones del Eje de Autonomía Económica y Acceso a Recursos.
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