1. Brechas de género en el sector silvoagropecuario: Chile en contexto latinoamericano 17 Además, en el ámbito de créditos y seguros, persiste una brecha de género de 5 y 2,7 puntos porcentuales respectivamente, situación que limita el acceso de las mujeres a estos instrumentos financieros (Pimentel y Yáñez, 2025). Esta desigualdad se asocia a su producción a menor escala, ya que para este esquema productivo el acceso a este tipo de instrumentos es reducido. A lo anterior, se añade que las mujeres enfrentan limitaciones derivadas de su autonomía económica reducida, dado que suelen contar con menos ingresos formales y bienes que puedan usar como garantía para obtener financiamiento. Además, se estima que el acceso al crédito formal para mujeres rurales también es menor en comparación con el de los hombres, lo que dificulta la inversión en insumos agrícolas, tecnología y comercialización necesaria para mejorar su autonomía productiva (FAO, 2025a:62). El limitado acceso a insumos y servicios técnicos profundiza las brechas en productividad y en la inserción en mercados en igualdad de condiciones, afectando sus condiciones de vida y la sostenibilidad de sus actividades. Además del acceso, las desigualdades que enfrentan las mujeres también se manifiestan en los montos de recursos que reciben. De acuerdo con el Balance de Género del Ministerio de Agricultura (ODEPA, 2024d), a nivel de personas beneficiarias se observan diferencias relevantes en los montos unitarios anuales asignados en el periodo 2019-2021. En promedio, se registra una brecha de género de -34,4% en los recursos otorgados a través de los programas del sector, con montos unitarios de $1.198.932 para las mujeres y de $1.827.403 para los hombres. Como se mencionó anteriormente, para el año 2022, las mujeres representaban el 22% de la mano de obra empleada en el sector silvoagropecuario y pesca a nivel nacional —119.738 mujeres frente a 423.710 hombres (ODEPA, 2024c)—, lo que evidencia una brecha sustantiva en la inserción laboral en el sector. En ello, es relevante considerar que una proporción significativa del empleo sectorial se concentra en categorías de cuenta propia y trabajo familiar no remunerado —cercana a las 120.000 personas—, formas de inserción que suelen implicar menores niveles de formalización y acceso restringido a tierra, crédito e insumos, con potenciales efectos sobre la autonomía económica (ODEPA, 2024c).
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