1. Brechas de género en el sector silvoagropecuario: Chile en contexto latinoamericano 15 En términos etarios, la estructura de las mujeres productoras evidencia un marcado envejecimiento: el 39,9% se concentra en el tramo de 50 a 64 años, un 34,3% tiene 65 años o más y solo el 25,2% se sitúa entre los 25 y 49 años (Pimentel & Yáñez, 2025). Estos antecedentes muestran una presencia predominante de mujeres en rangos de mayor edad dentro de la producción agropecuaria, lo que plantea desafíos relevantes en materia de recambio generacional y sostenibilidad productiva. Con relación a los rubros productivos, las mujeres tienden a concentrarse en actividades diversificadas y de menor escala, contrastando con la mayor especialización y extensión de la producción a cargo de los hombres. Según datos del VIII CAF del año 2021 (Pimentel y Yáñez, 2025), las principales actividades económicas declaradas por mujeres incluyen la cría de aves de corral (66,1%), ganadería ovina (42,6%) y cultivo de hortalizas (36,9%). En contraste, los hombres predominan en ganadería bovina (74,5%), cereales (77,1%) y frutales (70,6%). Si bien una proporción relevante de mujeres declara la ganadería bovina (16%) y ovina (15%) como actividad principal, la escala promedio de sus existencias productivas es menor, con 17 cabezas de bovino y 24 de ovino por productora. En tanto, las aves de corral alcanzan un volumen notable de 1.136.011 cabezas. En cuanto a los cultivos, predomina en ellas la diversidad, con superficies mayores en cereales (30.771 ha) a pesar de que sus principales actividades declaradas incluyen hortalizas (5.521 ha) y frutales (13.571 ha). Estos datos muestran que la producción de las mujeres es diversificada y a menor escala, en comparación con los hombres, quienes presentan mayor superficie en cultivos especializados y mayor número de existencias ganaderas. Las brechas porcentuales entre mujeres y hombres son notorias, destacándose un 76% de diferencia en superficie dedicada a hortalizas y hasta un 44% en promedio de existencias de aves de corral en perjuicio de las mujeres. Esta diversificación podría corresponderse con una estrategia socioeconómica para gestionar riesgos y sostener el sustento familiar, considerando además que las mujeres acceden en menor proporción a créditos y seguros agropecuarios (Pimentel y Yáñez, 2025).
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